INGREDIENTES
Ajos
Aceite de oliva
Paciencia (varios kilos)
PREPARACION
Pelar los ajos empleando la pericia de cada uno y los varios kilos de paciencia que se indican entre los ingredientes. Mejor si ponemos algo de música y así mejor. Hay un utensilio de goma que va muy bien para pelarlos
Picarlos a cuchillo o con picadora y poneros en tarros pequeños. Cubrirlos con aceite de oliva. De vez en cuando dar unos golpecitos en el tarro para que si hay burbujitas de aire se salgan hacia arriba.
Ponerlo en la nevera para conservarlo y tener uno cerca de los fogones, así cuando tenemos que hacer un sofrito, un picadillo, el gazpacho y cualquier cosa que lleve ajo, cogiendo una cucharadita del tarro ya está listo.
HISTORIA
Una de frase genial es:
O calvo o siete pelucas
La empleo cuando algo o se pasa o no llega, para esas personas o situaciones que se van a los extremos, alejándose de la virtud aristotélica.
Pues algo así me pasó con los ajos.
De pronto no tenía ajos en casa (y eso que los considero fondo de despensa) y pasó lo que suele pasar, era fin de semana, fui a dos supermecados diferentes y se me olvidó comprarlos. Y justo, los platos que iba a hacer necesitaban ajo. (Hasta aquí el ‘o calvo…)
Llegó el lunes y compré ajos. Llegó mi marido y compró ajos y llegó mi madre y me trajo ajos. Para acabarlo de arreglar, mi Juan había plantado en el huerto y a los dos días me trajo la cosecha (ya tenemos las siete pelucas).
Por suerte en La pera limonera, sensacional programa de cocina de tele Aragón, que veo en Manzanera o por internet mientras plancho, me dieron la solución.
Así los ajos se conservan en el aceite y, para cualquier preparación que los necesite, ya los tenemos listos.
Y tal y como soy, una calurosa tarde de Junio nos dirigimos a la Cañada. Y mientras mis niños se bañaban en la piscina yo trenzaba los ajos del huerto para que se secaran. De pronto observé que algunas cabezas venían con proteínas, algunos tenían agujero e inquilino y otros no se podían trenzar porque se les rompió el rabo. Por eso, las cabezas afectadas y las rotas los pelé, dispuesta a aprovecharlos.
En fin, me sentí rara, más cercana a mi abuelita, que a mis amigas, en cuyos planes nunca entraría pasar la tarde pelando ajos. A veces me siento así, con mis aficiones, que parecen más de la posguerra que del siglo XXI, pero no pienso cambiar, ya estoy dura, como las gallinas y a estas alturas sólo aprovecho para caldo…. (pero del bueno…) Super contenta pelando ajos. Faltaría más…..
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