Mostrando entradas con la etiqueta sardina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sardina. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de febrero de 2014

ENSALADA DE INVIERNO


INGREDIENTES


Unas sardinas de bota
Aceitunas de Aragón
Una patata asada
Un huevo duro
Un pimiento rojo

PREPARACION



Asar la cebolla, la patata y el pimiento rojo en el horno.

 Las patatas se envuelven en papel de aluminio de una en una y están cuando se pinchan con una brocheta y están blanditas. Los pimientos me gusta ponerlos a la llamita, dentro de la estufa de leña.  Pelar la sardina y ponerla en un bote con ajos aceite y perejil. Disponer las patatas cortadas en rodajas en un plato. Añadir el pimiento y la cebolla en tiras,  poner por encima la sardina, las olivas (como no tenía de Aragós he puesto rellenas) y el huevo duro cortadito y aliñar con aceite de oliva

HISTORIA


Esta ensalada la hacían en Borja, el pueblo que se hizo famoso porque Cecilia, una vecina de ochenta años restauró una pintura del Cristo en la  Iglesia.
lo que en un principio parecía un hecho poco menos que delictivo, acabó siendo una bendición para el pueblo que vio como se llenaba de turistas y periodistas de todo el mundo.
Esta ensalada la solían hacer en invierno cuando no había tomates y verduras frescas de la huerta.

Como cuando vamos a Manzanera asamos patatas en la estufa, he aprovechado para hacerla. Lleva la patata por lo que no puede decirse que sea una ensalada de las de régimen, pero es original y diferente y si se hace individual, es  un plato completo para primero.

Print Friendly and PDF

domingo, 13 de marzo de 2011

SARDINADA


INGREDIENTES
Sardinas
sal gorda
aceite de girasol.

PREPARACION

Poner las planchas encima del fuego. Cuando estén bien calientes, echar un poco de aceite y sal gorda. Poner las sardinas hasta que estén y dar la vuelta.

Servir con un gajo de limón.

HISTORIA

Cuando empieza Marzo, junto con las yemas de los árboles que empiezan a moverse, los días, que ya son más largos y las flores que se empiezan a ver, hay algo en mí que despierta.
Luego empieza el viento, el sol y sin darme cuenta ya está el olor a pólvora en las calles, los buñuelos y el ruido de los petardos, que a muchos molesta y yo considero la más bonita de las sinfonías. La Indumentaria, las cabalgatas, y la sardinada que hacen en la falla me sitúan ya sin remedio en Fallas, la mejor fiesta del mundo.
El iaio dice que esos genes falleros que tengo no sabe de donde han salido, porque aunque ellos disfrutan con la fiesta no la viven tan intensamente como yo.
Se nota que llevo Valencia en la venas. Necesito respirar la pólvora, vestir la indumentaria tradicional valenciana, ver como mis hijos tiran petardos, ponerme los moños e ir a llevar un ramo a la Virgen de los Desamparados, mi Cheperudeta, como la llamamos con cariño los Valencianos, darle gracias por un año más y pedirle que nos cuide como hace desde siempre.
Las Fallas son una fiesta única y muy completa. Se vive en la calle y, seas o no fallero, hay miles de cosas que hacer y admirar.
La iluminación de las calles, las mascletás y castillos, dar un paseo  y admirar los monumentos que se alzan en los barrios, majestuosos, combinando ingeniería, por el riesgo y equilibrio que tienen, arte escultórico por la belleza e ingenio y gracia, por la crítica social que tienen.
Cerrando los ojos se pueden oir las bandas de música que inundan con sus pasodobles las calles acompañando a las comisiones que desfilan ataviadas con los ricos trajes valencianos. Gastronomía, conciertos, y un ambiente sin igual conforman mi Fiesta, Las fallas de Valencia, que ya han empezado ¡Bienvenidos!
Imprimir receta

lunes, 16 de agosto de 2010

EMPANADA DE SARDINAS


INGREDIENTES

Para la masa de la empanada gallega

300 grs de harina (si la vais a tapar el doble)
1 sobre de levadura de panadería
50 grs de aceite (puede ser del sofrito del relleno
una pizca de sal
150 ml de agua

Para el relleno:

Tres tomates de pera, maduros pero firmes
Una cebolla
Un pimiento verde
Aceite, sal
750 grs de sardinas

PREPARACION

Preparar la masa. Colocar la harina y la sal en un bol o mesa de trabajo extender la levadura por encima de la harina y añadir el agua mezclada con el aceite un poco templadita al microondas (si usamos levadura fresca la desharemos en el agua templadita y la echaremos sobre la harina. Amasar hasta obtener una masa blandita pero no pegajosa, elástica, espolvorear con la harina, hacerle la bendición (pegarle con el borde de la mano dos golpes en forma de cruz, tapar con un paño y dejar en un sitio oscurito y no muy fresco una hora hasta que suba.

Limpiar las sardinas, usar unos guantes de esos de latex y paciencia… Primero con un cuchillo rascarlas cogiéndolas de la cola para quitarles las escamas. Separar las cabezas de los cuerpos, vaciar la tripa, sacar la espina con cuidado de que salgan las espinas que rodeaban a la tripa y dejar en dos lomos abiertos. En el medio de los dos hay una especie de aleta pequeña, quitarla y repasar quitando todas las espinas que se puedan. Pasar por el grifo y reservar escurriéndolas. (Toda esta faena se ahorra si las compramos sin espina, aunque hay que repasarlas para luego al comerlas no tener que ir sacándonos espinas de la boca)

Cortar el pimiento a cuadraditos y colocar con un ajo cortado pequeño en una sarten con un poco de aceite a fuego lento, ir removiendo.

Añadir la cebolla también cortada a cuadraditos.

Pelar los tomates (tener un cazo al fuego con agua hirviendo, hacer una cruz en el culete del tomate y sumergir 15 segundos, sacar y pasar a un bol con agua fría. Separar la piel que sale con facilidad.

Cortar por la mitad y con el dedo sacar las pepitas. Cortar a cuadraditos y añadir a la preparación anterior. Cocer durante unos veinte minutos.

Extender la masa sobre la mesa enharinada y poner sobre la bandeja donde la vayamos a cocer (envolverla en el rodillo para poderla pasar como en …)

Colocar la preparación de tomate y pimiento escurriéndola muy muy bien de aceite y agua que pudiera tener, espolvorear un poco de sal, colocar las sardinas arregladas, muy muy escurridas y espolvorear con más sal.

Meter al horno unos 45’ primero a 200º y luego bajar a 150º. Ha de estar bien cocida, ya el peligro es que como lo de arriba la moja se quede blanda.

Al sacarla echar un chorrito de aceite de oliva por encima.

 
HISTORIA

Esta empanada le encanta a mi amiga Ayala. No la hago mucho, pero cuando la preparo me acuerdo de ella. Estamos juntas desde los cuatro años, compartiendo llantos los primeros días de cole en las Trinitarias y compartiendo el Aula Magna los primeros días de derecho. Mi madre siempre le recuerda que la primera noche que pasó fuera de casa fué en la mía. Hemos compartido tantos momentos….Íbamos a inglés al centro y nos cogíamos del brazo como dos abuelas cuando pasábamos por la Plaza de la Virgen y había llovido para no resbalarnos. Algunos lunes íbamos a San Nicolás a pedirle que nos aprobaran el montaje de gimnasia, me imagino al pobre Santo con tanta faena que tiene los lunes, escuchando las bobadas de unas colegialas…

Nos arreglábamos para ir a Woody, estudiamos derecho romano, civil y canónico juntas, nos íbamos de acampada, lo pasamos bomba en el viaje a Grecia regateando con los tenderos y pensando con Nuria y Loli a la puerta de una farmacia como íbamos a entrar y pedir supositorios de glicerina si no nos iban a entender…. debimos hacer tantos gestos y armar tanto escándalo que el boticario nos recibió con una sonrisa y con ellos en la mano, cuando por fin nos decidimos a entrar…

Nos hemos reído y llorado, nos queremos. Es una pena que no nos veamos más.

La iaia aprendió a hacer esta empanada en Portonovo. Un compañero del iaio nos buscó una casa allí para pasar quince días un verano. Cuando alquilábamos algo en verano,  la iaia se pasaba el primer día sometiendo a cada vaso, cada tenedor y cada centímetro del apartamento a la lejía y el jabón. Pero cuando llegamos el primer día a portonovo, la dueña le había tomado la delantera y aquello parecía una cámara de gas, la pillamos con toda la vajilla en la pila sometiéndola al mismo ritual que la iaia….

Nos fuimos a dar un paseo hasta que todo estuvo reluciente… Aquellos fueron unos caseros excepcionales: Nos hicieron empanadas, nos contamos la vida, nos contaban las costumbres de aquel pueblo ya algo turístico pero aún de pescadores, le enseñaron a pescar jureles al tio Vicente y el iaio hizo un día una paella.

La empanada de la foto tan arregladita que ha salido del horno... y ¡nos la hemos comido hecha un desastre!, aunque estaba impresionante de sabor (se nota que hacía tiempo que no la hacía), nos la hemos llevado a una fuente a comer y en una curva ha querido probar la verticalidad y claro el desastre ha sido….pues eso un desastre.

 .
 

jueves, 12 de agosto de 2010

PIMIENTOS RELLENOS DE SARDINA

INGREDIENTES
8 Pimientos italianos

2 sardinas de bota (de las saladas y prensadas)

PREPARACION
Rascar las escamas de la sardina con un cuchillo y quitar la cabeza, tripa y espina. Quitar todas las espinas y desmigar, poner en un cacharrito con aceite de oliva.

Lavar y secar los pimientos. Empujar el tallo hacia dentro del pimiento hasta que se rompa, sacarlo haciéndolo girar y vaciar de semillas. Cortar la parte blanca y rellenar con algunas miguitas de sardina. Tapar con su misma tapa, procurando que quede ajustada, se puede clavar un palillo, pero normalmente no hace falta.

Freir, o bien ponerlos en una sartén antiadherente con una cucharada de aceite y tapado e ir dándoles la vuelta para que no se rompan hasta que ya están.



HISTORIA

Las sardinas de bota, con sus cabezas sobresaliendo del papel de estraza gris, (ahora las ponen en bolsa de plástico) me llevan a la casa de la bis Antonia. Ella tenía un truco para pelarlas que consistía en pisarlas con la puerta de la cocina dentro aún de su papel de estraza, no sé cómo lo hacía, las ponía en el marco e intentaba cerrar la puerta, yo era pequeña y no lo recuerdo bien, pero las sacaba del papel con las escamas en un lado y la carne en el otro.


Antes se gastaban más que ahora. En casa de la iaia, como a mí me gustan tanto, a veces compraba y las dejaba desmigadas en un tarrito y con una puntita de pan con las sardinas almorzábamos la mar de bien.