INGREDIENTES
Para 4 personas
250 grs. de nata
250 grs. de moras
100 grs. de azúcar
6 hojas de gelatina
para el coulis
500 gramos de
fresas
300 gramos de
azúcar
250 ml de agua
medio limón
(Para intolerantes a la lactosa se sustituye por
nata de origen vegetal y para diabéticos se sustituye el azúcar por la mitad de
gramos de Stevia)
PREPARACIÓN
Poner las hojas de gelatina a remojo en un
plato hondo con agua fría. Separar la mitad de la nata, mejor a temperatura
ambiente, y poner en el vaso de la batidora. Triturar las fresas con esa nata.
Mezclar el resto de nata en un bol con el azúcar y poner un minuto al
microondas, o calentar en un cazo al fuego. Remover con una cucharilla para deshacer el azúcar y mezclar con las
hojas de gelatina hasta que se deshagan.
Verter el contenido de la nata con el azúcar en el
vaso de la batidora y triturar todo junto. Si molestan los ‘piquitos de las
fresas’ pasar por un colador de malla anchita. Los de la fresa no son muy
gordos y así se ve que son con fresas naturales y no con colorantes y
saborizantes artificiales. Poner en los moldes que queramos utilizar o en copas
y a la nevera un par de horas como mínimo.
Desmoldar y adornar triturando los ingredientes del
coulís y adornando con alguna fresa que hemos dejado entera
HISTORIA
Las fresas son
una fuente extraordinaria de vitamina C de acción antioxidante y
antienvejecimiento, ricas en fibra que evita el estreñimiento, frecuente cuando
estamos en cama sin realizar el ejercicio habitual. Cuando padecemos
estreñimiento se acrecienta el malhumor y el disconfort.
también son
ricas en salicilatos, que son analgésicos naturales, y en ácido fólico que que
equilibra la química del cerebro y eleva los niveles de serotonina y dopamina,
neurotransmisores relacionados con el placer , el bienestar psicológico y el
buen humor.
Aunque los
alimentos nos ayuden a mejorar el buen humor, tan necesario cuando se está
tratando de superar una enfermedad, también es de mucha ayuda el cariño.
Gracias a Dios
he estado en el Hospital muy pocas veces, pero lo que más recuerdo es el cariño
de las matronas y enfermeras y personal en general. Cuando para tener a mi hija
estuve varios turnos de matronas, me tocaban la frente y daban la mano, y me
decían: -Cariño ¿cómo estás?
O nos sonreían y
ayudaban, o nos hacían una caricia en la pierna al cambiar la cama....mil
gestos que me hicieron comprender que la suya es una profesión vocacional y de
servicio. Muchas gracias por el cariño
de los profesionales sanitarios.