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lunes, 28 de octubre de 2013

PIMIENTOS DEL PIQUILLO CONFITADOS


INGREDIENTES

1 lata de pimientos del piquillo de buena calidad
6 dientes de ajo
aceite de oliva
2 cucharadas de azúcar.

PREPARACION

Precalentar el horno a 160º.
Escurrir los pimientos y reservar el jugo que queda en la lata.
Poner en una sartén amplia los dientes de ajo cortados en láminas y una capa fina de aceite de oliva. Colocar los pimientos sin amontonarlos.
Echar una cucharada de azúcar por encima distribuyéndola por encima de todos.
A los diez minutos darles la vuelta sin pincharlos y echarles la otra cucharada de azúcar.
Seguir confitándolos a fuego suave

Cuando ya estén ponerlos en una fuente de porcelana que vaya al horno unos al lado de los otros sin amontonarlos y rociarlos con el jugo de la lata.
Meterlos al horno treinta minutos y al sacar espolvorear con escamas de sal o sal gorda. y buen provecho. Para acompañar carne están magistrales.

HISTORIA

Viajar es de lo mejor que hay, sobre todo, si a parte de disfrutar de los paisajes y costumbres, gozamos de la gastronomía.

Este verano fuimos unos días a Asturias y, en el viaje de ida, nos desviamos para pasar por Tolosa y comer los míticos chuletones del restaurante Casa Julián.
Estaban impresionantes y, a parte de unos espárragos que me parecieron los mejores que he probado en mi vida, descubrimos estos pimientos confitados. Tras degustarlos pedimos otro plato, y nos explicaron como los hacían.  La chuleta estaba magistral, y, por supuesto que también repetimos.


El local es muy curioso, el comedor no es muy grande por lo que si no reservas puede que te quedes sin comer y la parrilla, diseñada especialmente, está en el mismo comedor por lo que ves como los están cocinando. El techo es abuhardillado, como una cueva  y la decoración por las paredes son múltiples botellas de licor de todos los tipos. Nos atendieron muy bien y luego visitamos Tolosa, con una fina lluvia cayendo. Era agosto y hacía más frío que ahora, que estamos acabando octubre...



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lunes, 26 de diciembre de 2011

MANDARINAS CONFITADAS


INGREDIENTES

1,5 kg demandarinas
1 kilo de azúcar
½ litro de agua

PREPARACION
 Poner las mandarinas, yo he seleccionado las más pequeñas, en una cazuela amplia y añadir agua fría hasta que las cubra. Poner a hervir poco a poco y cuando hierva dos o tres minutos tirar esa agua y reservar las mandarinas.

Formar un almíbar en la misma cazuela con el agua y el azúcar. Añadir las mandarinas y dejar cocer a fuego muy lento veinte minutos. Cuando ya está se deja enfriar y se sacan las mandarinas del almíbar. Al día siguiente repetir la operación y así hasta cinco días. Las he ido sacando a una bandeja y dejaba en la olla el  mismo almíbar para la siguiente vez, pero vigilando porque si se hubiera hecho demasiado denso puede hacerse caramelo y no se quedan comibles sino como piedras, una vez que hice rodajas de naranja me pasó eso. Hay que ver el color, que sea naranjita y no marrón caramelo.
Dejar secar al aire o bien en el horno por espacio de dos horas a 70 grados.
Sirven para comer tal cual, para hacer a trocitos y poner en un plum cake o en unas magdalenas.
Para conservarlas, las puse en la nevera, pero poco a poco se pusieron muy secas, por lo que es mejor conservarlas en el propio almíbar en la nevera.

HISTORIA

Siempre me han llamado la atención las tiendas donde exponen las naranjas enteras confitadas. En Valencia en la calle de Trench hay una tienda que siempre tiene en el escaparate y también en la confitería que hay delante del teatro Olimpia.

Suelo hacer zumo con las mandarinas más pequeñas, pero este año me he decidido a hacerlas así.

Los mandarinos en esta época del año me recuerdan a los árboles de Navidad. Con su color verde intenso y las bolitas de color naranja que son las mandarinas. No hay un árbol más bonito, con las flores de azahar y su delicado perfume, cuando cuesta distinguir los pequeños frutos de color verde oscuro y luego al verlas pintarse hasta que se convierten en las preciosas y ricas mandarinas.

A la iaia le encantan.

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