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lunes, 1 de julio de 2019

MAMBO NATILLAS









INGREDIENTES


3 yemas
500 gr. De leche
150 gr. De azúcar
20 gr.de Maizena
1 trocito de cáscara de limón
Canela


AL LÍO CON MAMBO!


Poner la cáscara de limón y el azúcar en el vaso de Mambo y pasar por las velocidades 6-8-10
Añadir las yemas, la leche, la Maizena y el azúcar y programar 15 minutos, vel. 4,  90 grados, potencia calórica al 7.
Poner en cinco o seis cuencos un poco de natilla, poner una galleta, acabar de llenar los vasitos y poner otro trozo de galleta. Espolvorear con canela y mantener en la nevera hasta que se consuman.

PREPARACIÓN TRADICIONAL


Poner todos los ingredientes en un cazo y poner a fuego muy lento removiendo constantemente hasta que espese.
Poner en cinco o seis cuencos un poco de natilla, poner una galleta, acabar de llenar los vasitos y poner otro trozo de galleta. Espolvorear con canela y mantener en la nevera hasta que se consuman.


HISTORIA


Las natillas son todo un clásico, el típico postre que nos ofrecen al terminar un menú ¡natillas caseras!, merienda para niños y mayores… No cuestan nada de hacer y son más saludables que las envasadas.
Cuando hago el helado de fruta congelada que lleva tres claras aprovecho y hago as natillas con las yemas.

Super sencillas y ricas y con Mambo facilísimas!

Si aún no tienes tu Mambo pincha aquí y entra en la tienda de Cecotec.


lunes, 7 de abril de 2014

NATILLAS ROSAS (DE FRESA)


INGREDIENTES

250 gr de fresas
100 gr de azúcar
500 gr de leche
3 yemas
3 cucharaditas de postre de  Maizena

PREPARACION


Tradicional
Trirurar las fresas con la batidora y colar con un colador finito. Reservar.
En un cazo colocar la leche, las yemas, la maizena y el azúcar y remover hasta que espese. Cuando se temple mezclar con el puré de fresas y poner en boles. dejar enfriar y adornar con una fresa.

Thermomix
Triturar las fresas a vel 6 durante un minuto, colar y reservar.
Poner el resto de ingredientes en el vaso sin lavarlo y colocar el resto de ingredientes. Programar a 90º durante 3 minutos
Cuando se temple mezclar con el puré de fresas y poner en boles. dejar enfriar y adornar con una fresa.

HISTORIA


A veces la vida me sorprende, y a  veces yo misma soy la que me sorprendo.
En el colegio no era de las mejores en gimnasia, no era de las asignaturas que me gustaran. De hecho, cuando tocaba correr para calentar por patio de las Trinitarias, alguna compañera y yo nos escondíamos detrás de un árbol y nos quedábamos una vuelta quietas hasta que nos incorporábamos al pelotón en la siguiente.
Después de aquello he corrido alguna vez... si perdía el autobús solamente!.
Por eso ¿Quien me iba a decir a mí que ayer correría 6,5 Kms. sin parar en la carrera de la mujer?
Estoy contenta, por mi pequeña hazaña, que aún me tiene sorprendida (y no digamos a mi maridín, que me ha prometido que si corro un maratón me lleva a New York).
Pero estoy más contenta porque he corrido junto a mi amiga. Una de esas amigas con las que creces, y quieres como a una hermana. Las dos juntas, dando gracias a cada paso, simplemente por poder estar ahí ‘haciendo vida normal’.
Ella empezó esta carrera en Octubre, lleva muchos tramos y aún le quedan. Por suerte lo más difíciles los ha superado con nota, con ánimo, con sonrisa y fuerza.
Estoy orgullosa de ella, satisfecha y feliz. Desde que empezó la carrera no ha perdido el tiempo en lamentarse, ha aprendido el regalo que es la vida y nos lo ha enseñado a las demás.
Ella dijo en octubre que teníamos que correr esta carrera y yo quería demostrarle que estaba a su lado, que la quiero, haciendo algo que me iba a costar mucho... ¡correr!. Pero ha sido más fácil de lo que creía, en absoluto ha sido un sacrificio sino un verdadero placer, porque hasta hemos entrenado juntas en los días anteriores a la carrera.

Olé por todas las mujeres que luchan y se superan, olé por ‘la marea rosa’ que ayer inundó las calles de Valencia y olé por todas sus participantes y las razones que les movieron a correr! A seguir corriendo, a seguir sonriendo y a Vivir, porque vivir una vida de color de rosa, depende mucho más de lo que nos creemos, de nosotros mismos.
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miércoles, 7 de noviembre de 2012

NATILLAS DE PLÁTANO Y CHOCOLATE


INGREDIENTES


Para dos personas
1 plátano maduros
400 cc. de nata
90 grs. de azúcar
media vaina de vainilla
1 piel de limón
3 yemas de huevo
100 grs. de chocolate fondant
1 cuacharadita de café de Maizena

PREPARACION
Hervir 200 ml. de nata con la piel de limón y la ralladura de naranja. Dejar Infusionar fuera del fuego durante 10 minutos (es conveniente rascar la parte de dentro de la vaina para que suelte más sabor.

Batir las yemas con el azúcar y la Maizena, echar encima la nata que hemos infusionado con un colador y sin dejar de remover, volver a poner a fuego suave, sin dejar de remover, hasta que espesen, teniendo en cuenta que no han de hervir y que la natilla espesa, nunca cuaja, porque si no sería una crema pastelera. Dividir en dos partes iguales y reservar.

Poner el chocolate al baño de María o al microondas a media potencia hasta que se deshaga y añadir 100 ml. de nata. Mezclar con movimientos envolventes con una parte de la natilla.

Poner en el vaso de la batidora 100 ml. de nata con el plátano y triturar bien. Mezclar con cuidado con la otra parte de la natilla.

Servir en copas, con el chocolate debajo y la crema de plátano encima. Espolvorear con fideos de chocolate y rodajas de plátano o sirope de chocolate.

Está mejor dejándolo reposar de 8 a 12 horas.

El plátano se puede cocinar, pero así en crudo se potencia el sabor a la fruta.

HISTORIA

Cuando llevo escritas casi quinientas recetas, a veces me pregunto si se acabarán, pero, no se acaban las revistas, ni los programas de cocina cuando plancho, ni las ideas, ni la creatividad…

Por eso con una idea de aquí y otra de allá surgieron estas natillas que sirven para hacer comer fruta a los niños y que están buenísimas.

Las recetas son como el cariño, no se acaban, cuanto más cariño das más tienes para seguir dando y seguro que más recibes, pero si eres un tacaño, se te seca y acaba. Tenemos, pues que dar mucho cariño y cocinar mucho, para que sigan habiendo recetas, y, bien mirado, cocinar sólo es otra forma de dar cariño a los demás.

Hace tiempo alguien me dijo. –sólo están sólos los tacaños y miserables, nadie está sólo si coge al teléfono y llama a otra persona para invitarla a comer, Y menos si es él el que cocina…

sábado, 29 de enero de 2011

NATILLAS DE VICENTA


INGREDIENTES

Las de Vicenta
3 yemas
2 cucharadas rasas de maizena
1/2 l. de leche
1 palo de canela
una corteza de limón.

Natillas para régimen (tipo proteínas o Dukan)
1 Cucharada sopera no colmada de sacarina líquida
2 cucharadas rasas de Maizena (se puede sustituir por goma de guar, una cucharadita de café)
1/2 l. de leche desnatada
1 huevoy una clara (como en estos regímenes se toma mucho huevopor el colesterol)
1 palo de canela
1 corteza de limón

PREPARACION

Preparación tradicional.
Poner a hervir la leche con la canela, el azúcar y el limón reservando una tacita en frío donde desharemos la maicena y añadiremos las yemas a la taza batiendo con un tenedor. Sacar la corteza y el palo, dejar entibiar un poco y añadir poco a poco el contenido de la taza otra vez en el fuego sin dejar de remover hasta que espese.

Colocar en cazuelitas de barro, también es práctico las tazas de café de usar y tirar de mercadona (aunque no queda bonito), poner una pequeña cantidad en el fondo, una galleta maría y cubrir con más natillas. Servir espolvoreado con canela.

Preparación en THM
Poner todos los ingredientes en frío en la THM y programar 10 minutos a 90º. El tiempo es orientativo, cuando vemos que espesa ya está. Presentar en cazuelitas con galleta maría.


HISTORIA

Esta es una de las recetas que está escrita con cariño en mi libreta. Nos la dió nuestra vecina Vicenta. Antes los colegios no eran mixtos. Yo iba a las Trinitarias y mi hermano, seis años menor a Pío XII. Como mi madre tenía que ir a recogerlo, y yo ya venía sola del cole a casa,  aveces llamaba al timbre y no habían llegado todavía, y entonces me abría la puerta Vicenta y me esperaba en su casa hasta que me llamaba mi madre.

En la salita me esperaba Vicenta planchando camisas. Como tenía dos hijos que trabajaban en un banco y su marido tres, tenía plancha para aburrir y me contaba historias entre camisa y camisa. Su marido leía novelitas pequeñas de vaqueros que ella le cambiaba en el kiosco de bajo de casa y siempre la veías por la calle con su capazo porque le faltaba algún ingrediente de la comida. Llevaba el arroz a cocer al horno y por mi cumpleaños siempre me regalaba alguna cosa, y aunque hoy no se acuerda de muchas cosas, yo sí recuerdo su cariño y sus detalles y como me cuidaba hasta que llegaba mi madre y me subía a casa.
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